Entraron en la casa.
Era hermosa tanto por fuera como por dentro
-ven te pondré un poco de hielo en la cabeza y te prepararé un té-
-Parece que me conocieras hace mucho-
-Soy un poco perceptivo. Acompáñame-
La guió por un largo pasillo lleno de cuadros y fotografías, algunas ya muy viejas, otras no tanto. Y entonces una llamó su atención era una joven, un tanto más grande que ella, quizá como de la edad de él. Era hermosa con enormes ojos y facciones hermosas, estaba sonriente, por supuesto al lado de él y al voltear hacia el lado contrario de la pared se topo con un espejo, y su mirada se recorrió el rostro, volteó desesperada, confundida y asustada a ver nuevamente la fotografía, dio dos pasos hacia atrás. ¡Ella! ¡Era imposible, increíble, incomprensible!
-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? ¿Quién soy yo?- exclamó alterada
Él volteó a verla, suplicaba comprensión con la mirada
-Cálmate, te lo voy a explicar- dijo con suavidad, extendió los brazos hacia ella y movía lentamente las manos de arriba abajo.
Ella no dudaba en confiar de él, eso era lo más complicado de todo, le aterraba pero no sentía desconfianza.
Él le extendió una mano.
-Ven, te aseguro no te causaré ningún mal-
-Lo sé- dijo ella y tomó su mano
La condujo a la cocina y ahí le ofreció una silla que ella sin dudar tomó
-No conocimos mucho tiempo atrás, más del que tú te imaginas.- dijo mientras ponía una tetera sobre la estufa. –Te vi nacer, crecer, vivir, disfrutar, reproducirte y luego –tragó saliva –te vi morir-
Ella no tenía palabras así que lo dejó continuar
-Era el año 500 después de Cristo. Tu Abuelo era un mercader, muy rico. Tu madre era una mujer a la cual tu padre había dejado, no porque quisiera, sino porque un hombre lo apuñaló en el mercado grande. Eras una niña hermosa, de piel suave y cabellos oscuros, ojos grandes color miel dorada, siempre quise creer que la suavidad de tu piel te lo había heredado yo, cuando te di la vida-
Ella tuvo el impulso de pararse de la silla, pero se mantuvo en su lugar. Nunca se había sentido completamente normal, era como si conociera demasiado de la vida sin haberla conocido antes
Era hermosa tanto por fuera como por dentro
-ven te pondré un poco de hielo en la cabeza y te prepararé un té-
-Parece que me conocieras hace mucho-
-Soy un poco perceptivo. Acompáñame-
La guió por un largo pasillo lleno de cuadros y fotografías, algunas ya muy viejas, otras no tanto. Y entonces una llamó su atención era una joven, un tanto más grande que ella, quizá como de la edad de él. Era hermosa con enormes ojos y facciones hermosas, estaba sonriente, por supuesto al lado de él y al voltear hacia el lado contrario de la pared se topo con un espejo, y su mirada se recorrió el rostro, volteó desesperada, confundida y asustada a ver nuevamente la fotografía, dio dos pasos hacia atrás. ¡Ella! ¡Era imposible, increíble, incomprensible!
-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? ¿Quién soy yo?- exclamó alterada
Él volteó a verla, suplicaba comprensión con la mirada
-Cálmate, te lo voy a explicar- dijo con suavidad, extendió los brazos hacia ella y movía lentamente las manos de arriba abajo.
Ella no dudaba en confiar de él, eso era lo más complicado de todo, le aterraba pero no sentía desconfianza.
Él le extendió una mano.
-Ven, te aseguro no te causaré ningún mal-
-Lo sé- dijo ella y tomó su mano
La condujo a la cocina y ahí le ofreció una silla que ella sin dudar tomó
-No conocimos mucho tiempo atrás, más del que tú te imaginas.- dijo mientras ponía una tetera sobre la estufa. –Te vi nacer, crecer, vivir, disfrutar, reproducirte y luego –tragó saliva –te vi morir-
Ella no tenía palabras así que lo dejó continuar
-Era el año 500 después de Cristo. Tu Abuelo era un mercader, muy rico. Tu madre era una mujer a la cual tu padre había dejado, no porque quisiera, sino porque un hombre lo apuñaló en el mercado grande. Eras una niña hermosa, de piel suave y cabellos oscuros, ojos grandes color miel dorada, siempre quise creer que la suavidad de tu piel te lo había heredado yo, cuando te di la vida-
Ella tuvo el impulso de pararse de la silla, pero se mantuvo en su lugar. Nunca se había sentido completamente normal, era como si conociera demasiado de la vida sin haberla conocido antes
Así le contó cómo había llegado por primera vez a este mundo, muerta, y como él había dado la vida misma.
Le explicó como al principio el estaba tan sumamente confundido, pero con el tiempo conforme ella fue creciendo él fue adquiriendo o un sentido para su vida, como el espíritu de ella siempre había sido más libre y expresivo de lo que se le tenía permitido en algunos tiempos, lo difícil que le había parecido darse cuenta que él nunca iba a morir, cuan doloroso había sido notar que le iba a tocar verla morir cada cierto tiempo. Omitió algunas cosas que, él consideró, no eran el tiempo para contárselas, quizá más adelante, quizá solo si ella vivía lo suficiente, pues no estaba muy seguro de que tan larga sería esta vida de ella.
Para cuando más o menos terminó, por cuestiones de quitar uno que otro hecho, ya había oscurecido.
-¿Y bien?- preguntó él
-No sé qué decirte-
-¿Me crees?-
-Sí, claro que lo hago, solo necesito un poco de tiempo para procesarlo-
Se quedaron en silencio.
Ella volteó a ver su tasa, estaba vacía. Se había tomado, como mínimo 25 tazas de té y dos o tres de café, el no había negado nada para tomar.
-Entonces, nos hemos casado como mínimo 4 veces, tú eres un ángel caído y yo una semi-inmortal, siempre nos encontramos en diferentes lugares, en diferentes ciudades, en diferentes países y continentes, pero siempre el mismo mes y el mismo número de día, siempre tengo la misma edad, pero no sabes cuándo puedo morir en poco tiempo ó en mucho y que en este momento no sabes cuánto tiempo me queda de vida. – dijo ella tratando de resumir la situación. -¿No estás enojado con Dios por esto? ¿No deberías estar furioso por haberte castigado? ¿No deberías odiarlo por no dejarnos descansar a ninguno de los dos? ¿Cómo nos puede hacer algo así? Ni a ti te deja vivir tranquilo, ni a mí me deja descansar en realidad, te lastima haciéndote verme, tenerme y perderme. Osea ni nos hace inmortales a los dos, ni nos mata juntos, no lo logro comprender. ¿Cómo es posible que aquel a quien llaman el todo Justo, el Omnipotente sea capaz de hacernos algo así? ¿Cómo es posible que nos mantenga condenados de esta manera? Que te haga sufrir de este modo, que yo tenga que enterarme de esto, pero saber que estoy condenada a perderte, tarde o temprano te apartarás de mi lado o, que más bien, yo me apartaré de ti-
-Pequeña, en todo caso de querer culpar a alguien, deberías culparme a mí. Yo no sabía bajo qué condiciones tenía que cuidarte, no sabía bajo qué condiciones debía acercarme a ti, nunca había sido un ángel guardián, no sabía que no tenía permitido darte vida- dijo él
-Pues no se supone que de ser el Todo Sabio, Él debía de saber que eso iba a ocurrir, debía de saber que tú ibas a caer en un error, Él te quería condenar a esto ¿no lo entiendes?-
-Nunca me habías respondido de ese modo, quizá tengas razón, pero Él habrá tenido sus razones para esto ¿Cuántas personas no quisieran vivir lo que nosotros? Poder encontrarse una y otra vez, vivir su amor por siempre. No voy a dudar de Él, lo siento, pero es que algún propósito debe de tener para nosotros, y si no tenemos un propósito, entonces nos está regalando la oportunidad de vivir mil veces lo que sentimos-
Le explicó como al principio el estaba tan sumamente confundido, pero con el tiempo conforme ella fue creciendo él fue adquiriendo o un sentido para su vida, como el espíritu de ella siempre había sido más libre y expresivo de lo que se le tenía permitido en algunos tiempos, lo difícil que le había parecido darse cuenta que él nunca iba a morir, cuan doloroso había sido notar que le iba a tocar verla morir cada cierto tiempo. Omitió algunas cosas que, él consideró, no eran el tiempo para contárselas, quizá más adelante, quizá solo si ella vivía lo suficiente, pues no estaba muy seguro de que tan larga sería esta vida de ella.
Para cuando más o menos terminó, por cuestiones de quitar uno que otro hecho, ya había oscurecido.
-¿Y bien?- preguntó él
-No sé qué decirte-
-¿Me crees?-
-Sí, claro que lo hago, solo necesito un poco de tiempo para procesarlo-
Se quedaron en silencio.
Ella volteó a ver su tasa, estaba vacía. Se había tomado, como mínimo 25 tazas de té y dos o tres de café, el no había negado nada para tomar.
-Entonces, nos hemos casado como mínimo 4 veces, tú eres un ángel caído y yo una semi-inmortal, siempre nos encontramos en diferentes lugares, en diferentes ciudades, en diferentes países y continentes, pero siempre el mismo mes y el mismo número de día, siempre tengo la misma edad, pero no sabes cuándo puedo morir en poco tiempo ó en mucho y que en este momento no sabes cuánto tiempo me queda de vida. – dijo ella tratando de resumir la situación. -¿No estás enojado con Dios por esto? ¿No deberías estar furioso por haberte castigado? ¿No deberías odiarlo por no dejarnos descansar a ninguno de los dos? ¿Cómo nos puede hacer algo así? Ni a ti te deja vivir tranquilo, ni a mí me deja descansar en realidad, te lastima haciéndote verme, tenerme y perderme. Osea ni nos hace inmortales a los dos, ni nos mata juntos, no lo logro comprender. ¿Cómo es posible que aquel a quien llaman el todo Justo, el Omnipotente sea capaz de hacernos algo así? ¿Cómo es posible que nos mantenga condenados de esta manera? Que te haga sufrir de este modo, que yo tenga que enterarme de esto, pero saber que estoy condenada a perderte, tarde o temprano te apartarás de mi lado o, que más bien, yo me apartaré de ti-
-Pequeña, en todo caso de querer culpar a alguien, deberías culparme a mí. Yo no sabía bajo qué condiciones tenía que cuidarte, no sabía bajo qué condiciones debía acercarme a ti, nunca había sido un ángel guardián, no sabía que no tenía permitido darte vida- dijo él
-Pues no se supone que de ser el Todo Sabio, Él debía de saber que eso iba a ocurrir, debía de saber que tú ibas a caer en un error, Él te quería condenar a esto ¿no lo entiendes?-
-Nunca me habías respondido de ese modo, quizá tengas razón, pero Él habrá tenido sus razones para esto ¿Cuántas personas no quisieran vivir lo que nosotros? Poder encontrarse una y otra vez, vivir su amor por siempre. No voy a dudar de Él, lo siento, pero es que algún propósito debe de tener para nosotros, y si no tenemos un propósito, entonces nos está regalando la oportunidad de vivir mil veces lo que sentimos-
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