martes, 19 de julio de 2011

11.- Tu Dios

-¿No te aburres de conquistarme? ¿No te aburres de tenerme que explicar una y otra vez esto? ¿No te aburres que siempre sea yo? ¿No te gustaría enamorarte de alguien más?-
-No, no me aburró de conquistarte, tampoco me canso de explicarte una y otra vez como pasó todo, porque me encanta recordar como llegaste tú en realidad a mi vida y como me has permitido estar contigo en cada una de las tuyas, tampoco me canso de que seas tú, me encanta tu personalidad, tu libertad, la manera en la que piensas, en como amas, me encanta tu pasión, tu locura, tu aventura, toda tú y creo que con esto contesto tu última pregunta, no, no me gustaría enamorarme de nadie más que de ti, no importa cuánto tiempo tenga que esperar por ti, no importa cuánto tiempo pase para volver a verte porque me queda claro que desde el momento en que naciste yo te escogí para mi existencia y sé que de algún modo tú también me escogiste a mí- le respondió él
-¿Con qué derecho tu Dios nos castiga de este modo?- espetó furiosa
-Por el simple hecho de ser Dios, pequeña, simplemente por eso. Es dueño de nosotros, de nuestro, mundo es el Creador de todo cuanto hay sobre la tierra, de todo lo que hay en el universo. Y no creo, con todo respeto, que estés en la mejor posición para reclamar- Y justo en ese momento, después de que él habló de forma tan severa, ella guardó silencio.
Se miraron, en silencio.
-¿Y ahora? ¿Qué procede?- dijo al fin ella
-Pues no sé todo depende de lo que quieras hacer tú-
-Tengo un día de conocerte-
-Y yo más de un milenio- dijo él
-Que ironía-
-Estos son los momentos donde mi vida tiene sentido. He de decirte que ha pasado todo esto en un día, normalmente nos lleva más tiempo, tú te reservabas mucho y tardábamos algún tiempo en tenernos mucha confianza, en volvernos buenos amigos o en que tuvieras la curiosidad al tope como para seguirme a donde fuera. Pero por lo visto estos tiempos son otros y creo que eso te puede hacer tener una mayor capacidad de conocimiento ó al menos liberarte más fácil y dejar salir tus arranques de locura que normalmente te traen a mí-
Ella lo miró
-¿Por qué me amas tanto?- preguntó ella
-Ya te lo dije- la miró profundamente -¿Tu no me amas a mí? O ¿No crees poder amarme? Ó ¿Es que en esta vida no te gusto?-
-Si me gustas, mucho, pero ¿Cómo sabes que algo de un día puede funcionar?-
-Porque esto no es cuestión de un día, entiéndeme, tal vez para ti sí, pero yo te amo hace mucho y es frustrante verte por ahí perdiendo el tiempo, cuando para mí cada segundo a tu lado es lo más valioso que puedo tener, ¿Qué no estás dispuesta a hacer una locura por amor?- dijo
Ella sintió un vuelco en el corazón ¿a qué clase de locura se refería? ¿Amor?
Miró los oscuros y profundos ojos negros de él, y entonces encontró en ella la mayor locura, de verdad lo amaba, lo amaba desenfrenadamente.
-¿Qué quieres que haga?- dijo ella dispuesta a darle lo que fuera
-Quiero que nos casemos-
Ella sonrió.

No hay comentarios:

Publicar un comentario